Seguramente usted recuerde sus clases en la escuela, cuando los maestros le hablaron acerca de los derechos civiles de las personas y de cómo hoy en día, gracias a uno de los logros sociales más sonados de la Historia – que los griegos desarrollaron en los albores de la civilización occidental -, la democracia establece que, en términos de humanidad, procedencia socioeconómica, preferencia política, credo u orientación sexual, tanto mujeres como hombres gozan de los mismos derechos, y que, por lo tanto, la administración de la justicia, dado el caso, deberá partir de esas premisas fundamentales a la hora de dirigir el peso de la ley sobre un individuo.
Y como un individuo corriente, por más que sea instruido, no conoce la legislación exactamente ni con la meticulosidad de un experto en cada área, por ello un despacho de abogados reúne un equipo de juristas peritos en las normas dentro de cada sector de interacción social. Así pues, si usted decide que su esposo es distinto a como era antes y cree que debe dejarlo, lo más conveniente sería, si usted misma no es experta en leyes del matrimonio, que se haga aconsejar por abogados matrimoniales preparados para esa case de eventualidades. De la misma manera, si usted es consciente de su pura inocencia, pero no ha logrado persuadir a la justicia de ello, y ahora se ve acusado por un grave delito, lo más seguro es que se verá usted forzado a acudir a la ayuda de un buen abogado penalista que le acuda y secunde, y hable en su nombre ante la justicia a fin de que los derechos que el hombre y la mujer en la actualidad han ganado a lo largo de la Historia le sean respetados a usted también.
En casi cualquier directorio de abogados de Méjico usted podrá hacerse asesorar por juristas profesionales. Algunos despachos prestan, como parte de su labor social, el servicio de abogado gratis para quien necesitándolo, no puede costearse uno. Pues, al fin y al cabo, la justicia es un derecho también.