Ya no hay duda que los árboles son quienes nos permiten vivir en este planeta, ya que luego de mutilar bosques en todo el mundo y que los ecologistas se cansaran de advertir, el cambio climático es un hecho, y nos queda poco tiempo para tratar de recuperar y plantar arboles frutales y de todo tipo para poder recuperar en un mínimo porcentaje la salud de nuestro planeta. Los gobiernos tienen que darse cuenta de que hay que invertir en arboles, plantarlos por todos lados, crear nuevos bosques, recuperar los que existían.
Nuestro mayor pulmón era y es el Amazonas, una zona que ha sido devastada sin reparos, hasta provocar verdaderos desastres y desequilibrios en la naturaleza, eliminando miles de especies, de las cuales no hemos nunca escuchado nombrar y que ahora nunca podremos admirar. Los guardianes de la salud del planeta, estos arboles centenarios que cuidaban la vida ya no están con nosotros. Y la culpa es de todos.
En algunos lugares del mundo está penado el corte de los árboles, incluso su poda. En una provincia de Argentina, Mendoza (http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_Mendoza) quien corta un árbol debe pagar una gran multa y cargar con la vergüenza de ser uno de los que destruyen el ambiente, ya que la condena de sus vecinos es mayor. Porque en esta tierra, que una vez fue un desierto, los árboles son los que permiten la vida, y desde la fundación de la ciudad sus ciudadanos comprendieron esta premisa.
Quizás en todos los rincones del planeta se pueda llegar a tener esta conciencia por la naturaleza, y no sólo venerar los árboles de navidad porque vienen cargados de regalos.