Es casi seguro que cuando pensamos en artes marciales se nos vienen a la mente las peleas de Bruce Lee o de jackie Chan en sus películas, o tal vez si somos más jóvenes las de Jet Li y Jean Claude Van Damme. Gritos, saltos, combates, proezas físicas, acrobacia, fuerza, sudor, patadas voladoras y demás expresiones corporales hacen parte del repertorio del cine de artes marciales. También sabemos que se trata de técnicas de combate que nacieron en oriente hace muchos siglos y que hoy en día se practican en todo el planeta. Y es que el origen de las artes marciales se remonta a la pre-historia y al contrario de la creencia generalizada, las artes marciales no nacieron como un método de defensa sino como complementarias de la meditación. Ésta es la parte que el cine de artes marciales y los documentales de artes marciales poco muestran. Más allá de ser técnicas de combate cuerpo a cuerpo o con armas, se trata también de complejos sistemas filosóficos y espirituales que buscan, a través del dominio del cuerpo, dominar la mente y el espíritu.
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