"Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales(...)"
Me pasó eso de bailar el tango gratis. Estaba en Buenos Aires, en uno de sus hermosos parques de Belgrano. Conversando con unas personas que acababa de conocer, de repente, en un escenario improvisado, se enciende un equipo, y el tango hizo su aparición. En cuestión de segundos, el escenario fue testigo de la multitud, las personas tomaron ese espacio como suyo, poco a poco llegaban parejas, mujeres entaconadas y hombres, sobre todo mayores en busca de una pareja de baile.
Una vez la música se hecho a rodar, me di cuenta que se trataba de un lugar para bailar tango, compartía dos adjetivos: era clásico y popular al tiempo. Como observadora, pues no sabía bailar, se me hacía más que plancentera la forma de desplazarse en el espacio, música binaria y compás de dos por cuatro, esa sincronía y coquetería con la pareja, era sencillamente hermoso. Ver bailar tango fue como un augurio, en aquel momento, de una hermosa primavera.
Sin embargo mi paisaje no terminaba ahí. De repente un señor, muy jovial, extendió su mano, indicando su invitación a bailar. Me puse roja, le dije que no sabía. No le importó, por el contrario me dijo: "aprenda a bailar tango, es fácil, tan sólo hay que dejarse llevar". Mis amigos me insistieron y lo hice, entré en la pista. Cerré los ojos, hice la mímica con mis piés, como si tuviera el calzado para bailar tango (en ese instante recordé mis paseos por el Abasto Shoping, quise comprar unos zapatos pero pensé que corría el riesgo de que se quedaran guardados) y en efecto, me dejé llevar por el ritmo de ese otro cuerpo. En menos de lo que pensé, la canción -que nunca voy a olvidar- "Balada para un loco" de Astor Piazola, se terminó y había bailado como nunca pensé hacerlo.
Es que definitivamente, dejar de bailar tango en Buenos Aires, no tiene excusa. Todo, absolutamente todo hace memoria al tango, escuelas de bailes hay por doquier, almacenes y almacenes por la Avenida Corrientes ofreciendo trajes para bailar tango. Además el gobierno de la ciudad de Buenos Aires dispone de toda una agenda anual para vivir la magia de este baile que encarna la cultura argentina. Así tu no lo busques, llega a tí.