Desde los dÃas en los que Nicéforo Niepce consiguió las primeras imágenes fotográficas de la historia, por allá en el remoto año 1816, hasta la hora en la que el lector curiosea estas lÃneas, han transcurrido casi dos siglos. El desarrollo de la técnica ha sido enorme, y desde las imágenes fijadas sobre sales de plata a las imágenes digitales de la actualidad hay un paso de gigante; pero el principio se mantiene, se trata, al fin y al cabo, de fotografÃa, de “escritura con luzâ€?.
Tome el lector su camara fotografica digital y revise sus comandos, notará que ese pequeño aparato reúne sobre sà la funcionalidad de todo un laboratorio fotográfico de hace por lo menos 30 años. Si tiene a mano una camara digital Olympus podrá el lector inspeccionar la potencia del zoom macro de esa máquina maravillosa, que habrÃa causado insondable estupor a los padres de la fotografÃa, para quienes hubiera sido cosa de otro mundo imaginar la existencia de algo similar a una camara de fotos digital que, si se piensa con detenimiento, hubiera parecido un artilugio mágico a cualquiera de nuestros abuelos durante su juventud. Una cámara digital Canon ofrece muchÃsimas más posibilidades al fotógrafo, sea amateur o profesional, de jugar con las luces y las sombras, con los objetivos y los colores que las que ofrecÃa, por ejemplo, una cámara mecánica de hace unos tantos años, y ¡qué no decir de las cámaras de principios de siglo XX, que debÃan sostenerse sobre un soporte y, mediante una capa negra cubrir la entrada de luz a efectos de proteger la placa fotográfica! Y lo que era más engorroso: el objeto debÃa permanecer inmóvil durante varios minutos… Hacer fotografÃa animal en esos tiempos era cosa de mucha suerte y paciencia. Hoy en dÃa en cambio muchos fotógrafos aficionados pueden, usando camaras digitales baratas (ya han bajado mucho su precio gracias a la diseminación de la innovacón) fotografiar la vida salvaje, la del jardÃn o la de la plaza… Las camaras de fotos digitales son una innovación que nos señala qué tanto hemos avanzado desde que monsieur Niepce logró capturar la luz, por primera vez, y comenzar a escribir con ella un capÃtulo de nuestra historia, que aún no finaliza.