Muchas de las definiciones que se encuentran en un diccionario significan nada para algunos. Las palabras se modifican por el uso y, a la postre, ese mismo uso es el que las sitúa dentro de su significado, expresado y entendido por los que lo comparte.
Bastantes pensarían en un video o en fotos al leer la palabra camera, por ejemplo. Sin pronunciación en inglés que lo afirme, la mini palabra camera sonará como un vocablo en lengua anglosajona. “Leica camera”, “Pentax camera”... Seguramente llegará a la mente de aquellos. Mientras tanto, otros piensan en esas palabras olvidadas del español - que muy pocos utilizan ya, porque se ha dejado de llamar así a quien cumple el oficio o al objeto que posee esta cualidad -.
La camera pero no la del PC. No, esa no, la camera del pueblo que siempre tenía sábanas blancas limpias, verdaderamente pulcras, a disposición. Sí, aquella que alquilaba a un precio alto pero justo y asequible cada cama; que hasta los que tenían buena pieza y privacidad, querían alquilarle por lo confortable de los colchones.
Unos pocos traerán a colación esa definición de camera y no la referencia anglófona. También, podrían los mismos pensar en una de esas camas gigantes que parecen pedazos inmensos de nubes. Una camera de ese tipo podría resultar siendo hasta peligrosa para alguien, pues con tanta comodidad y sosiego que se sentiría en ella, se corre el riesgo de no querer levantarse nunca de una. El colchón y las sábanas de aquel lecho tendrían que ser cameros para que le queden, de otra forma no se podrá cubrir.
Y como camera, muchas otras palabras de nuestro idioma se quedan allí quietas si ser muy utilizadas. Como personajes en el anonimato, de vez en cuando aparecen para estar en una frase poco corriente y luego vuelven a la sombra esperando que alguien las vuelva a hacer brillar.