Un amigo se encontraba de vacaciones en otro país. Visitaba los lugares turísticos de una ciudad y mientras lo hacia filosofaba sobre su vida. En un autobús el chofer amablemente sonrió y le dijo: -Ey amigo, por fin es viernes, hay que festejar!- Mi amigo le devolvió la sonrisa y, no obstante que estaba de vacaciones, le dio la razón. Mas adelante, en otro semáforo, el chofer giró su cabeza un poco y con la misma sonrisa le dijo a una señora que leía un libro: -Se acabo la semana, que bueno que ya es viernes.- La señora lo miró y le dijo amablemente: - A mi me gusta mi trabajo, me encanta, de hecho me hace feliz. Que triste que ya acabo la semana. Pero el lunes volverá a empezar y después de descansar y recuperar fuerzas este fin de semana seguiremos avanzando.- El chofer no le hizo mucho caso. Mi amigo se sorprendió y se emociono al oír estas palabras. Pensó cuanto le gustaría también poder decir lo mismo.
En aquel preciso momento, mi amigo decidió que al regresar de esas vacaciones presentaría una carta de renuncia a la empresa en la que trabajaba. La simple idea lo entusiasmo tanto que ahí mismo sacó un cuaderno de su mochila y comenzó a escribir. No sabía nada sobre cartas de renuncia. Llevaba trabajando en el mismo lugar mas de 30 años. Trató de recordar algún ejemplo de carta de renuncia que hubiera leído en el pasado, pero nada le llegaba a la mente. Miró a la señora a su lado y le dijo; -Señora, usted me ha servido de inspiración; en cuanto termine estas vacaciones regresaré a mi ciudad y presentaré una carta de renuncia al cargo que tengo en mi trabajo- La señora le dijo que muy bien, siempre y cuando su nuevo trabajo lo ayudara a ser mejor persona. La señora sacó de su bolsa un formato de carta de renuncia que por casualidad traía y se lo ofreció a mi amigo. Él se lo agradeció y la abrazo calurosamente.
Al regresar de las vacaciones mi amigo fue directamente con el dueño de la empresa y le dio la gracias por los treinta años de esclavitud asalariada. No obstante que tiene licenciatura, maestría y doctorado en finanzas corporativas, ahora trabaja como jardinero. Habla con las plantas y baila con las flores. Cuando alguien le pregunta si le gusta su trabajo él siempre contesta con una sonrisa: - Soy feliz, eso es lo único que importa.-