Nuestros antepasados Aztecas y otros pueblos de esa región centroamericana desarrollaron una bebida amarga a base de la semilla de una planta que, tras secarse y molerse, se mezclaba con agua caliente. Ellos la bautizaron simplemente asÃ, “agua calienteâ€? o “Xocoatlâ€? (xoco, caliente; atl, agua) y nunca imaginaron que en el mundo, muchos años, cientos de años después, habrÃan de valorarse tanto las recetas con chocolate que, casi invariablemente, gustan por igual a hombres, mujeres, chicos, ancianos, chinos, coreanos, mejicanos o paraguayos.
Imagine usted que es invitado a un elegante buffet, donde entre las delicias más tentadoras, desde lo alto sobre una mesa engalanada de viandas fluye en cascada una de esas bellas fuentes de chocolate fundido, y los trozos de fruta y nuez y bizcocho, que se bañan en el fondue, están dispuestos sobre una bandeja. Es sólo cuestión de tomar un palito y pincharlos. Toma un palito y pincha con suavidad una de esas hermosas fresas; la baña en la fuente de chocolate. La fresa y chocolate hacen una pareja de sabores en extremo afamada, misma que lleva largo tiempo alegrando los paladares de la gente.
Se ha descubierto que las substancias componentes del chocolate desencadenan una serie de reacciones dentro de nuestro cerebro que producen una pequeña euforia, una grata sensación proveniente de la ligera alteración en nuestra quÃmica cerebral ocasionada por el Xocoatl.
Las recetas de chocolate son variadas y el resultado usualmente es acogido con fruición y entusiasmo por los comensales que, ansiosos bien sea de postre o de plato fuerte, sentirán el gusto del sabor inimaginablemente versátil del “agua caliente�.