Desde la pre historia, el hombre ha buscado relacionarse con los de su especie; en los diferentes espacios que frecuentamos desde la niñez como el jardÃn de infantes, buscamos ser parte en un grupo o club de amigos en el que podamos jugar y compartir cierto tipo de gustos; ya entrada la adolescencia es muy común que sobre todo entre las mujeres, se empiecen a formar los conocidos club de fans o admiradores, los cuales de la mayorÃa de las veces tienen que ver con encantamientos por determinados artistas del medio del espectáculo.
Esta necesidad de compartir, identificarse y sentirse parte de un colectivo, ha llevado al hombre a crear sus propias categorizaciones y es asà que para cada etapa de la vida humana, aparecen casi de manera obligatoria, ciertos tipos de instituciones que si bien no son concebidas en principio de manera muy formal, si hacen parte de este aspecto clasificatorio por el gusto de las personas, es el caso de los jugadores de fútbol barriales que bautizan sus equipos, con nombres como club deportivo los millonarios, o simplemente catalogando las diversas actividades deportivas, como en el caso del club nautico.
Hay quienes también motivados por este deseo de compartir no sólo gustos y afinidades hacia el juego, los artistas o el deporte, se unen no sólo para formar un grupo, sino para rescatar valores de su propia raza, como el caso de Buenavista Social Club, una sociedad habanera para personas de raza negra muy famosa en las primeras décadas del siglo XX, que tenÃa por centro de reunión una casa muy grande donde la música y el baile se daban cita en las noches.
Y asà continúan los hombres y mujeres creando espacios y generando ocasiones para formar grupos, clubes o asociaciones que le permitan reconocerse en las semejanzas y marcando por supuesto, sus diferencias.