Es posible que el país con mayor concentracion de coches de lujo sea los EEUU, aunque un paseo por Europa mostraría al visitante cantidades de vehículos lujosos, sobre todo en Inglaterra o Alemania, donde el dinero no representa para muchas personas un obstáculo serio, ni los escrúpulos a la hora de gastarlo son tantos como para no invertir unos cuantos miles de Euros en coches de lujo descapotables, muy apetecidos por la aristocracia del Viejo Continente.
Pero una ingente cantidad de personas en el resto del planeta accede, en cambio, solamente a través de las fotos de un coche de lujo a la cercanía con un automóvil semejante. Que no cause extrañeza, pues cada día son menos las personas que tienen los recursos necesarios para darse regalos como coches americanos de lujo, y más el número de individuos que difícilmente tienen con qué financiarse el transporte urbano.
Los coches lujosos ofrecen, además del innegable estatus que proviene de su altísimo costo, una serie de comodidades y perendengues muy acordes con la vida del millonario en la actualidad: porta-vasos y aire acondicionado, sistemas de posicionamiento global, cristales fotosensibles y varios airbags que maximizan la seguridad dentro del vehículo. Son esa clase de accesorios (computadoras instaladas que registran la velocidad constante del automotor, que cuidan que no se acerque demasiado a otros carros, que indican cuál es la ruta más conveniente, etc.) los que elevan el costo de esos autos; aunque siempre es posible ver coches de lujo accidentados a pesar de todo el aparato tecnológico que se les incorpora. Y ver coches de lujo destrozados produce una sensación curiosa, como de pecaminoso desperdicio…