Los códigos de barras están presentes en casi todos los artículos que actualmente están a disposición del consumidor. El codigo de barra es un código constituido por un conjunto de líneas y números. De acuerdo al espacio y al grosor de cada línea, se configura la información precisa sobre el producto que lo porta.
La función principal de los codigos de barra es la de identificar un producto con la respectiva información de su estado en la cadena productiva. Así, los artículos que están en un supermercado portan uno que, al ser detectado con un lector de codigos de barras, arrojará la información del producto en su fase final, es decir, ya en el punto de venta. Los datos que se pueden obtener con un lector de codigo de barras en su última fase serán la fecha de elaboración o empaquetaje, los componentes del producto, su procedencia y la fecha de perecimiento.
Aunque el código de barras es utilizado a nivel mundial, otras formas de codificar o identificar los productos está siendo implementada paulatinamente. Es el caso de las etiquetas inteligentes, que consisten en añadir al producto un chip que, además de portar la información relacionada a éste, puede ser monitoreado a distancia. Así, se busca una seguridad en el transporte de la mercancía y en su embalaje respectivo.
Con las etiquetas inteligentes es posible determinar en qué posición de la cadena logística permanece un lote de productos: si está siendo transportado o si ya fue entregado al comprador, punto en donde se detiene el monitoreo de los artículos.
No obstante, aún queda tiempo de existencia del código de barras, pues las etiquetas inteligentes, aunque proporcionan mayor seguridad en la cadena logística, son todavía considerablemente más costosas que las tradicionales barritas negras.