La gastronomia italiana es en extremo variada y cuenta con numerosos platos que se cocinan a diario en el mundo.
La cocina tradicional italiana está enmarcada dentro de las comidas mediterráneas, y son clásicos sus rissotos, pastas y pizzas, que han perdurado a lo largo de las décadas.
Si se repasa la historia de la cocina italiana se notará que la polenta fue uno de los primeros platos que proviene de las antiguas legiones romanas allá por los siglos antes de cristo y que continuó siendo degustada posteriormente hasta nuestros días.
En las recetas de la comida italiana notaremos que utilizan todos los ingredientes que se nos puedan ocurrir. Las verduras como la espinaca, tomate, y pimientos son utilizados para las pastas y se utilizan mucho la seta que es un hongo sobre todo en la preparación de risotto.
Con respecto a las carnes muchos de sus platos son harto conocidos como el ossobuco, la busseca ó el vitelo tonato. Asimismo existen una gran cantidad de embutidos que varían según en la región en la que nos encontramos.
Esta es una de las claves a tener en cuenta cuando vamos a un restaurante de cocina italiana, y es que cada región tiene su estilo particular de cocción y producción, que incluye obviamente la entrada y la bebida.
Pero las que ganan en popularidad son sin lugar a dudas las pastas y las pizzas. La lasagna, los ravioli o los cappelletti al plato con diferentes variedades de queso son su marca registrada.
Ni hablar podemos negativamente de ese maravilloso invento culinario que acompaña tantas reuniones como es la pizza y sus innumerables sabores con una fría cerveza en el centro de la mesa..