El casamiento parece ser una cuestión que fuera en vías de extinción. Antes era para toda la vida, casi no existían los divorcios, y hoy las parejas de hecho son las que proliferan.
Efectivamente asistimos en el actualidad a un porcentaje de sepraciones cada vez mayor.
Tenemos datos curiosos, como que es menor el número de separaciones en parejas ateas que en las religiosas cuando la igesia proclamaba por la unión eterna y su fieles la aceptan.
Empero, las parejas aún siguen apostando por la unión civil y religiosa, aunque cada vez con mayor recaudos como los contratos prenupciales.
Los países que permiten este tipo de contratos de matrimonio no abundan, y tal vez el ejemplo más emblemático sea el de Estados Unidos.
Allí se multiplican los casos en los que sobre todo las estrellas de Hollywood acceden a este beneficio, para que su fortuna no quede en manos de su pareja.
Podríamos pensar en que el contrato de matrimonio verdadero es aquel en el que se decide amar y respetar a aquella persona que está junto a nosotros y con la que llegamos al altar.
A pesar de ello parece ser moneda corriente las infidelidades en la pareja como si ya no bastara ser feliz con una sola persona a nuestro lado.
El casamiento es una decisión muy importante y que debe ser pensado con suma tranquilidad y convicción antes de dar el sí, quiero.
Por más modelo de contrato de matrimonio que busquemos, sólo hay una vía por la que toda pareja casada puede susbsistir: el amor, la comprensión, y el sostén mutuo.