En medio de la terrible crisis económica que atraviesa la mayoría de los países en el mundo muchas personas y diversas empresas solicitan dinero a instituciones bancarias para poder solventar deudas que los tienen entre la espada y la pared. Sin embargo, muchas instituciones bancarias han decidido no dar créditos hasta que la situación económica mejore, y es por esta razón que muchas instituciones privadas están dando esos créditos con intereses muy altos y mediante un modelo contrato de préstamo muy estricto para quien recibe el dinero.
Los contratos de préstamo tienen cientos de cláusulas que son difíciles de entender para una persona que no está familiarizada con los tecnicismos jurídicos de la materia. Es por esta razón que muchas organizaciones que defienden los derechos de los consumidores se quejan de la arbitrariedad de los contratos de prestamo brindados por dichas instituciones. Un contrato de préstamo hipotecario, por poner un ejemplo, suele tener cláusulas que desfavorecerán en caso de un juicio legal a quien da la garantía; un contrato de préstamo con garantía, cabe señalar, es una de las figuras más comunes en este tipo de créditos, de tal forma que la institución queda protegida en el supuesto caso de una falta de pago. Por su parte, un contrato de préstamo mercantil es un poco más riesgoso, y los tribunales judiciales encargados de juzgar en caso de conflicto suelen tardarse años en resolver un conflicto.
En estos tiempos difíciles muchas organizaciones que defienden los intereses de la humanidad abogan por un contrato de préstamo sin intereses que sea brindado por el mismo gobierno con el fin de reactivar la economía y ayudar a las clases desprotegidas. Ojala y estas propuestas sean tomadas en cuenta.