La danza tradicional es una expresión de la cultura de un pueblo, que se relaciona usualmente con los ritos asociados a la sensualidad o, bien, al origen del pueblo en cuestión. Me referiré a lo primero, dejando de lado lo segundo.
Algunos tipos del baile son la metonimia de la cópula; la ritualización del erotismo de las sociedades; si se quieren ejemplos que iluminen mejor el asunto, piénsese en el reggaetón y en su forma particular de danza. Cualquier duda acerca del contenido explÃcitamente sexual de ese tipo de danza – tan en furor entre la juventud actualmente – deberÃa disiparse ante la imagen de una pareja danzando reggaetón.
La danza del vientre – guardando todas las proporciones que vienen al caso en una comparación con el reggaetón -, mediante los insinuantes y cadenciosos ritmos que marcan las caderas de las bailarinas árabes, reitera también la afirmación de que la danza carga con insinuaciones de carácter sensual; pero, a diferencia del reggaetón, la danza oriental – acaso una de las más antiguas formas de baile – ritualizaba el sexo mediante la sensualidad de los movimientos femeninos, insinuación del acercamiento erótico; y no en cambio como hace el reggaetón, cuyo ritual llega a un nivel soez e inusitado de verosimilitud con el acto sexual. Natural es que haya quien se ruborice frente a esa danza.
Las escuelas de danza ofrecen, además de talleres de danza clásica y contemporánea, la posibilidad de aprender a bailar muchos otros ritmos, algunos de ellos en plena moda –como el reggaetón – y otros como el de la danza árabe o algunas formas de danza africana que, aunque no en boga precisamente, sà representan un desafÃo interesante a quien guste de mover el esqueleto al compás de la música.