Cada vez que hojeo una revista o veo la televisión quedo preocupado. Me siento invadido por decenas de imagenes de cuerpos delgados, bellos, saludables y ejercitados. Me doy cuenta que mi cuerpo no se parece a esos y me siento mal. Lo extraño es que yo mido 1.72m y peso 70 kilos, es decir, no tengo problemas de sobre peso. Si el modelo corporal impuesto por la publicidad me acompleja a mí, que no tengo problemas de obesidad, me puedo imaginar cómo se sienten aquellos que sí la padecen.
Lo más absurdo es que junto a los cuerpos bellos y las imagenes de los más exquisitos manjares, la publicidad me enseña las últimas dietas para perder peso que están de moda para "ayudarme a bajar esos kilitos de más". Así aparecen: la dieta proteica, la dieta vegetariana, las dieta disociada, la dieta de atkins y todas prometen ser dietas faciles, dietas para perder peso rápidamente.
Nada más falso, por la sencilla razón de que dichas dietas suelen ser totalmente antinaturales y ajenas a nuestras costumbres alimenticias. Es lógico que si durante un mes me dedico a las dietas vegetarianas y me alimento a punta de zanahoria y lechuga voy a bajar de peso, el problema es que cuando regrese a mi dieta normal, esos kilos también volverán.
Ante la pregunta ¿por qué no bajo de peso o por qué vuelvo a subir de peso tras la dieta? la respuesta tal vez esté en asumir con realismo nuestra condición. Por ejemplo si siempre he sido gordito, mi papá lo es, mis hermanos y hasta el más deportista de la familia tiene también una contextura gruesa, entonces la explicación es algo hereditario y aunque me dedique a comer zanahoria siempre seré grueso. Tal vez lo que debo es ejercitarme para mermar mi grasa corporal y tener una buena salud, pero asumir mi cuerpo cómo es. Otra respuesta puede ser que no soy capaz de dejar de comer de más. De repente me da ansiedad sentirme gordo y entonces me como un pote de helado y luego me fumo 5 cigarrilos mientras termino un cafe con torta de chocolate en la oficina sentado frente a mi computador, luego en la noche ceno y me voy a dormir. La cantidad de calorías que ingiero es muy superior a la que mi cuerpo necesita para sus actividades diarias y entonces, como es natural, se acumulan. El cuerpo evolutivamente esta diseñado para acumular grasas que luego, en épocas de escasés, servirán para mi subsistencia. El problema es que no soy victima de la escases sino de la sobre abundancia de alimentos altos en calorías.
La solución sería tener una dieta variada sin exagerar en la cantidad, hacer un poco de ejercicio y asumir con sensatez la realidad del cuerpo que tengo y no comerle tanto cuento a lo que me dice la publicidad. publicidad.