Una gran mayoría recuerda las películas de dibujos animados con gran afecto. Algunos vieron repetidas veces películas hechas con dibujos notables, viviendo en atmósferas mágicas creadas por la creciente calidad de los dibujos. Para algunos fueron películas como 101 dálmatas, en su versión de los años ochenta, o más recientemente el Rey León o Aladdin dibujos animados retomados por Disney que los marcaron. Walt Disney quizás no imaginaba al principio, que sus nacientes caricaturas llegaría a desarrollarse en personajes animados ídolos y de que sencillamente estaba dando pie al despliegue de una prolífica industria productora de entretenimiento.
The Walt Disney Company es una compañía que ha crecido sin tregua desde que fue creada. Además de producir películas, que ostentan la marca y el estilo propio que siempre ha caracterizado a esta industria, ha construido parques de diversiones Disney que se han extendido desde Orlando, el Disney World en Florida, hasta instalarse en ciudades de un antiguo continente, como el Disney World en Paris.
Y es que sólo los que tienen grandes ideas y se arriesgan a realizarlas pueden tentar a que la fortuna se sitúe de su lado. Mucho antes que la versión de Pocahontas llevada al cine por Disney, otra historia de otra mujer, pero esta vez de fantasía infantil, procuraría a Walt Disney un éxito rotundo con un largometraje. Blanca Nieves y los siete enanitos era un clásico cuento que Disney quería llevar al cine, mediante una personificación humana más compleja de los personajes, que se reflejara desde su personalidad, hasta sus movimientos. Pocos apostaban a este proyecto ambicioso, pues superó con creces el presupuesto planeado. Sin embargo, estrenada en 1938, el éxito de Blanca Nieves y los siete enanitos, aseguró a Disney el capital suficiente para construir estudios de cine animado más avanzados.
Lo demás ya es historia conocida a través de las producciones de Disney, generaciones tras generaciones. Producciones de una industria de entretenimiento que siempre ha buscado superar los límites de la imaginación y la creatividad.