Sin duda alguna uno de los centros comerciales que más claramente ha decidido hacerse un espacio en la industria del comercio al por menor ha sido Costco, que desde que se fundara, en el año 1976 bajo el nombre ‘Price Club’, rúbrica que traslucía su exitoso plan de negocios, ha siempre perseguido la misión de ofrecer a sus clientes (que son considerados por Costco miembros de su ‘club’) una amplia gama de mercancías con calidad de marca y al mejor costo posible, según su filosofía comercial.
Esa filosofía comercial, que ha impulsado siempre a Costco a garantizar a sus miembros los mejores precios posibles le ha significado un éxito sin precedentes, y en menos de seis años la empresa rompió el récord al convertirse en la primera compañía en las historia de los EE.UU. en alcanzar un volumen de ventas rayano a los 3000 millones de dólares. Costco se ha expandido; a partir de los años noventa la firma tenía ya presencia en muchos países y en todos ellos logró acomodarse al mercado interno, lo que le significó mayores triunfos y crecimiento sostenido. Porque Costco se compromete – cosa que hoy no gusta mucho – a satisfacer todas las necesidades de sus miembros; ofrecen el retorno completo del dinero si el consumidor no se siente satisfecho con la mercancía y, además, el reembolso de los costes de afiliación si el miembro desea retirarse del club Costco.
Durante mucho tiempo, especialmente cuando Costco se dio a conocer en el ámbito internacional, se dijo aquí y allá que ese modelo de negocios habría de revolucionar la industria de los centros comerciales. Y así fue; de hecho, ese modelo de negocios forzó a las tiendas tradicionales a reestructurar el suyo, o a desaparecer. Así son las cosas en los negocios.