Como buena parte de las ciencias que conocemos y que soportan sobre sus descubrimientos y desarrollos el progreso y crecimiento económico de la Humanidad, la ingenieria electronica (perdón por las tildes) es una rama de la física relativamente joven, pues viene de cumplir sus primeros 101 años. Merced a la propiedad acumulativa del conocimiento, en poco tiempo – como casi todo a partir de la segunda mitad del siglo XX – desarrolló sobre los hombros de científicos grandes todos los prodigios tecnológicos que hoy conocemos, dispositivos en los que se conjuga la electronica digital con la analógica para ponernos en contacto con el entorno de una forma radicalmente distinta.
Sin duda alguna, los padres de familia coincidirían en que si existe entre los adelantos que esta disciplina ha logrado suscitar, uno que pruebe que el ingenio humano puede volcarse a tratar de solucionar un problema, tal invento habría de ser la bateria electronica que permitirá al hijo quinceañero desfogar sus energías haciendo un escándalo nada más que en su cabeza, pues ese instrumento musical de nueva tecnología reúne una impresionante cantidad de posibilidades de sonidos diferentes, además de loops, patterns y demás ritmos para enseñar a tocar la percusión; y siempre permite el uso de audífonos, de forma que la gente en el cuarto de al lado no percibirá ni pizca del concierto roquero que acontece al otro lado de la pared. Una batería de estas no se consigue en cualquier tienda de electronica, y de hecho, es desde todo punto de vista preferible adquirirla – se la piensa comprar – en una tienda de instrumentos musicales; pues las tiendas de electronica pueden ofrecer productos de la más alta calidad, pero no saben de instrumentos.