Desde que se institucionalizó como una práctica útil para la producción industrial, la división del trabajo ha sido una pieza fundamental para el crecimiento y el desarrollo económico de los pueblos. A grandes rasgos, la división del trabajo promueve que la producción de un bien se fraccione en procesos diferentes, que son acometidos por los expertos en cada una de las áreas incumbentes a la elaboración de la mercancía.
Así, por ejemplo, varios equipos de trabajo se necesitan para fabricar un bien como una computadora; o para el caso idéntico, es claro que un equipo de sonido corriente no es obra de una sola persona que pacientemente ensambla cada parte con delicada precisión, sino que es producto del trabajo mancomunado y coordinado de muchas personas, que intervienen en la fabricación de ese producto según su área de competencia. Pero además débese mencionar la participación de toda la maquinaria y de los equipos industriales que intervienen en la producción de un electrodoméstico.
No deja de ser curioso el hecho de que se designe en castellano, mediante la misma voz, al grupo de colaboradores que hacen posible mediante su trabajo la producción de un bien y, al mismo tiempo, a las herramientas necesarias para producirla. Fíjese usted en lo siguiente. Un centro de investigación en biología molecular requiere de un equipo de científicos investigadores y de equipos de laboratorio impecables para adelantar sus experiencias, equipamientos sin los cuales ningún laboratorio podría llegar muy lejos. Los equipos de técnicos son diferentes de los equipos de aire acondicionado que refrescan las oficinas y laboratorios, ¿por qué llevan el mismo nombre?