La vida y la suerte; el azar. La coyuntura. El pasar de los dÃas nos hace recorrer los deseos, nos reúne con personas y objetos, pacta circunstancias. Allà va uno pensando en todo y en nada; meditando sobre si conviene cruzar la calle rápidamente o esperar; avanzar en zig-zag o, bien, caminar derecho hacia adelante. Lo fortuito, lo que acontece en una circunstancia siempre matizará lo que será nuestro presente; pero las decisiones individuales frente a esas situaciones es lo que finalmente moldeará lo que vivimos dÃa a dÃa. Las historias de éxito o fracaso en la diaria lucha humana por hacer de la vida algo deseable, algo memorable, son la materia prima para muchos guiones cinematográficos, en distintos géneros. Proyectado sobre la pantalla, que es como un espejo para el espectador, el cine parece alcanzar la reivindicación de estas historias de vida.
Las historias que se vivieron alrededor de la producción de cine mudo parecen elaboradas narraciones de ficción; como surgidas de la pluma de un guionista. La vida de algunas grandes estrellas de cine mudo o las caracterÃsticas de su propia persona: su genio, sus decisiones, su proceder, podrÃan ser, ellas mismas, magnÃficas ficciones cinematográficas.
La entrada en escena del micrófono dio acción a un gran cambio en el cine; comenzaba una nueva forma, que revolcarÃa a todas las personas asociadas a él. Muchos roles ya no fueron más necesitados y otros que seguÃan vigentes, tuvieron un gran número de bajas. AsÃ, en esta entrante fase de la cinematografÃa, muchos directores ya no se adaptaban a las nuevas formas que estaba tomando el séptimo arte, sus procedimientos ya no se adecuaban y la funcionalidad de ellos habÃa quedado atrás. El público también habÃa cambiado y ahora ansiaba curioso escuchar a los personajes, vivir además las historias a través de los sonidos. El cine porno, por ejemplo, cuyos albores se atisban hacia el principio del siglo XX, habÃa creado ya algunas estrellas de cine erotico; asÃ, el espectador lúbrico de esos años habrÃa visto ya estrellas de cine follando, pero nunca les habÃa escuchado la voz.
Músicos perdieron su trabajo en esta época, pues ya no hacÃan falta en el teatro para sonorizar las pelÃculas. Asimismo, muchas estrellas de cine clasico sucumbieron en el "crack" del cine mudo, casualmente en los años del "crack" de la bolsa de valores de Wall Street, que produjo miseria y angustia en buena parte del planeta.
Emil Jannings, actor suizo que comenzó su carrera en Europa y que continúo en Hollywood después de la Primera Guerra, temÃa que su gran fortuna se afectara por el “crackâ€? de la bolsa, como sucedió a muchos de sus compañeros; uno de ellos el actor John Gilbert; quizá por ello se dice que, a raÃz de su desconfianza en la banca, guardaba el dinero en la almohada. Fue uno a los que el cine sonoro no abrazó, debido a que su marcado acento alemán no convenÃa en las nuevas historias. Algo similar aconteció a Pola Negri, una de las primeras mujeres estrellas de cine europeas en llegar a Hollywood y también en volver, gracias a que su fuerte acento desentonaba para el cine sonoro.
Otro excluido del cine audible fue el célebre Buster Keaton, a quien la llegada del sonido, sumada a otras situaciones, lo condujo al alcoholismo y al fin de sus dÃas. John Gilbert, el desafortunado que perdió su riqueza en el “crackâ€? de la bolsa, era también una de las estrellas de cine mejor pagadas de la época. Pero el infortunio fue más allá; fue azotadco por la crÃtica después de su primera pelÃcula sonora; calificaron su voz como un “hiriente quejido metálicoâ€?.
Se podrÃa continuar reseñando numerosas historias de vida de otras tantas estrellas de cine famosas forzadas a salir de escena tras la llegada del sonido. La desgracia de las grandes estrellas, la finalización de sus carreras, su excentricidad y los cambios del cine pueden y han sido grandes tramas de historias que hemos visto en la pantalla. Baste recordar grandiosos filmes como “El crepúsculo de los diosesâ€? y su magnÃfico personaje Norma Desmond, sumergida en la locura por la añoranza de las épocas pasadas; y a Max, su mayordomo, quien antes habÃa sido su esposo y un gran director de cine mudo, en la época dorada de este decadente cine. O la colorida “Cantando bajo la lluviaâ€? en donde se recrea el momento de la entrada del cine sonoro, cómo beneficia este cambio a algunos y cómo representa, en cambio, el declive para otros.