Prohibido Fumar es un anuncio que ahora anda colgado en cuanto establecimiento público hay. Las leyes contra el tabaquismo en varios países intentan restringir el consumo del cigarrillo a su mínima expresión para proteger a la comunidad. Parar de fumar no es fácil y ustedes lo saben, mis amigos. Sin embargo, como todo en la vida, lo que sube debe caer y lo que el ser humano construye puede ser destruido, aunque sea un hábito bien arraigado.
Los beneficios de no fumar son bastante numerosos, pero para salir de este humeante vicio es necesario un elemento esencial: la fuerza de voluntad. Aún la persona que tiene el hábito como forma de vida puede dejar de fumar si realmente hace un compromiso con ella misma para salirle adelante a sus ansias consumidoras.
Pensar en las ventajas, tanto estéticas como de salud, que para el cuerpo tiene eliminar este dañino hábito representa una ayuda para dejar de fumar. Los dientes relucirán de blancos, después de que el fumador, que habitualmente los tiene amarillos o cafés, se haga una limpieza dental y no vuelva a mancharlos con los residuos de nicotina que el humo deja en ellos.
El cuerpo empezará, con ayuda de ejercicio, a retomar su estado físico. Respirar libremente mientras se sube una loma o se hace actividad física es una gran alegría para un ex-fumador, que antes no podía caminar rápido por una calle sin agitarse.
Para las mujeres, una de las ventajas es que la celulitis ya no se acumulará excesivamente; pues además de ser consecuencia de los altos niveles de azúcar y grasa, la celulitis suele darse más en mujeres fumadoras, puesto que reduce el ritmo de circulación sanguínea.
Fumar es una pésima inversión que disminuye tanto al cuerpo como al bolsillo. Quien deja de fumar puede darse cuenta del cambio radical que su vida tiene al dejar al falso amigo de la colilla.
¿Alguno de ustedes ha dejado exitosamente el cigarro? Que nos deje su experiencia aquí abajo para inspirar a otros a respirar mejor.