Después de mucho esfuerzo usted ha conseguido adquirir su propio hogar y tiene una hermosa familia que es su orgullo; su felicidad – estado esquivo – parece protegida dentro de casa, acomodada plácidamente en los muebles para el hogar que usted acaba de comprar. Es como un sueño, su vida es un idilio. Usted siente la seguridad en el hogar, todo es perfecto.
Pronto recuerda que no hizo caso del ofrecimiento que le hicieron hace pocos dÃas, y que no quiso comprar el juego de alarmas para el hogar, pues usted lo juzgó innecesario y en extremo aparatoso – “¿Alarmas para la casa?, ¿acaso qué somos, un cuartel militar?â€? -. La empleada del hogar entra en el living donde están su pareja y sus hijos disfrutando del fulgor de la televisión. Trae pasabocas, como a todos les gusta, y deja los alimentos sobre la mesita en el living.
En seguida usted comienza a recordad que alguna vez le dijeron que las empleadas del hogar a veces se confabulaban con malhechores a fin de asaltar las casas donde trabajaban. Si embargo, usted conoce bien a Julia, su empleada, la estima y confÃa en ella, pues, al fin y al cabo, ella ha sido una persona honesta y buena trabajadora en el hogar. La pelÃcula finaliza. Todos van a dormir.
Inmediatamente usted despierta sobresaltado porque oye ruidos poderosos provenientes de la sala de estar, donde habÃa estado la familia reunida horas antes. No tiene mascotas, de manera que la causa del alboroto debe ser otra. La casa está oscura y sigue oyendo la bulla; el barullo se mezcla con el sonido de objetos que se depositan en el piso. Usted acude lentamente, se agazapa detrás de una pared y echa sigilosamente un vistazo. Ve a alguien similar a Julia junto a otros individuos encapuchados que han venido a robarse sus cosas, y quizás a causarle más profundo daño. El pavor lo devora, y piensa que debió haber pagado por esa alarma de hogar que le ofrecieron la noche anterior.
Despierta sobresaltado, en brazos de su esposa, quien lo tranquiliza dulcemente mientras le dice al oÃdo que usted estaba en medio de una horrorosa pesadilla. Nunca habÃa pensado en seguros de hogar antes; pero, a la mañana siguiente, usted entra a la Web site http://www.banamex.com/esp/personal/seguros/hogar.html y se instruye acerca de lo que debió informarse bien desde un principio, de cara a evitar algo más que solamente pesadillas.