Un ambiente soñado puede crearse con colores que alimenten el ánimo, con una atmósfera natural, en un espacio de comunión con el reino vegetal. El diseño de un jardin es una experiencia apasionante que proporciona relajación al espíritu. Antes de pensar en el mobiliario de jardin que desea instalar para disfrutar del propio edén, es deseable hacer un ejercicio de imaginación de los colores, formas y texturas que se quisieran para conformar el jardín.
En la función de crear espacios armoniosos, el uso de los colores, de mezclas de tonos es uno de los aspectos fundamentales. Como en un sueño, se estaría en un punto en el que conviven flores de cálidos colores, una atmósfera alimentada por fuentes rojizas y naranjas de cara al jardin. Las decisiones en cuanto a las mezclas de color en un jardín deben ser acordes con el gusto personal y la sensación que se experimenta con los colores.
La cultura oriental ha tejido una estrecha relación entre la meditación y la cercanía a la naturaleza. El jardin Zen es un espacio ideal para la compenetración con las formas naturales, con el objeto de percibir la realidad de una forma pura. La funcionalidad de un jardin japones es servir como escenario motivador de la conexión con la naturaleza. Es lograr sentir las bondades de la compenetración con la tierra para crear un estado de absoluta reflexión, que conllevaría a la visión de lo real.
El jardín Zen se constituye con variedad de formas y texturas, en equilibrio reconfortante para propiciar la meditación. Un jardín puede llegar a ser un entorno enriquecedor para hacer un alto en el camino de la cotidianidad y la rutina.