Casi el 70% de las niñas del mundo tiene la posibilidad de conocer algún juego de Barbie o haber jugado con él. Su popularidad es tal que ya no se la denomina muñeca, sino que es una marca propia, una categoría distinta de juego, que la convierte en un bien preciado.
Barbie es un ícono, no hay cómo negarlo. Pero lo que si suele reclamársele a este juguete es la imagen que transmite a las niñas.
Los juegos para niñas de Barbie esconden toda una filosofía de vida, en la cual esta mujer perfecta, de cuerpo perfecto y poco intelecto, desarrolla su cotidianeidad. Sus relaciones son superficiales, basadas sólo en la apariencia y en sus pertenencias (auto, casa, ropa, etc.).
Esta es una imagen de una mujer, que si bien es moderna y siempre de moda, representa valores antiguos, de tradiciones que colocaban a la mujer en un lugar meramente decorativo y al servicio del hombre.
Sin embargo, sus fabricantes niegan estas acusaciones y aseguran que Barbie es una muñeca especial pero que cumple el mismo rol que otros juguetes: el de divertir.
Pero sin embargo juegos de Barbie girl están llenos de mensajes de Bodas, princesas, ropa (juegos de vestir a Barbie), familias perfectas y muchos clichés más que la condenan.
Pero en definitva no puede culparse a un juego por el comportamiento de las futuras mujeres, porque en todo caso, quienes compran una Barbie a sus hijas son sus padres. La responsabilidad de su formación está en la educación y no en los juegos.