El lunes 10 de diciembre se celebra el día internacional de los derechos humanos, en conmemoración de la declaración de los 59 años de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos. Pero lamentablemente, aún no pueden cumplirse los objetivos de esta acta, debido a que las injusticias y las desigualdades siguen ocurriendo en todos los rincones de este planeta.
Una de las mayores injusticias por las que atraviesan las personas de género femenino es la diferencia que se produce con la mujer y el empleo, ya que aún no se han adquirido los mismos derechos que los hombres, escenario negativo para el que la ONU reclama cada vez más la atención.
El trabajo de la mujer y el hombre es igual pero no es tratado como tal. No sólo no acceden a los mismos puestos de trabajo sino que no reciben iguales remuneraciones a pesar de tener las mismas tareas.
Las diferencias de género siguen siendo evidentes en muchos países de América Latina y a pesar del trabajo que realizan algunas organizaciones a favor de los derechos humanos, y particularmente de la mujer, trabajan para que la historia de la mujer y el trabajo deje atrás las desigualdades, y sobre todo, la violencia.
Las mujeres siguen siendo blanco de acoso sexual, de discriminación, de violencia laboral y de otros abusos que se producen en distintas situaciones con el hombre y la mujer en el trabajo. El problema es que muchas de estas situaciones no son conocidas o denunciadas, por lo que miles de mujeres en todo el mundo sufren este tipo de situaciones sin ser defendidas o protegidas.
La mujer y el trabajo es un problema en Chile, Argentina, Estados Unidos, España, Francia, Australia y en todo el mundo por igual, a pesar de que las situaciones de violencia sean diferentes. Denunciar este tipo de relaciones ayuda a mejorar la realidad de otras mujeres que también pasan por el mismo problema.