La palabra paz es tan bella que nombra lugares, personas, tratados, ciudades y personas, en definitiva, en todos los sitios posibles, ha sido incluida por el ser humano. Pero seguramente el significado que implica es más fuerte que cualquier asociación física que pueda realizarse.
En Latinoamérica no sólo existen muchas mujeres que llevan ese hermoso nombre sino que además existe la ciudad de La Paz de Bolivia, (su nombre completo es Nuestra Señora de La Paz), denominación que recibió porque la localidad se fundó luego de restaurar la paz contra el primer virrey del Perú.
Otra de las ciudades denominada La Paz está en Baja California del Sur, México, que centra sus actividades en el sector turístico. Es así que es muy fácil encontrar por la web información sobre hoteles en la ciudad de La Paz, como por ejemplo en la web www.zonaturistica.com/baja-california-sur/la-paz.
En todos los países del mundo se ha levantado un parque en honor de la Paz, en honor a este estado de vida que no debería perderse nunca.
Y al margen de las denominaciones lugareñas, en la red existe un sitio denominado Turismo de la Paz (www.turismopaz.org), una asociación sin fines de lucro que se dedica al turismo solidario.
Formada por un grupo de jóvenes intentan que los turistas envíen material humanitario, trabajan para sensibilizar a la industria y a cada uno de sus actores, pero por sobre todo, incitan a que los viajeros realicen trabajo comunitario en su tiempo de ocio.
Una bella palabra que genera bellas acciones y lugares por el poder de su significado.