Mediante los juegos con lenceria fina experiementan las parejas una de las tantas formas de estimular la sensualidad de su unión, y la creatividad con que cada pareja maneja sus fantasías determina, en buena forma, la clase de lenceria intima que prefiere buscar en el comercio, o por la Internet. Una tienda de lenceria convencional tiene para ofrecer una amplia gama de prendas íntimas, muchas de ellas adecuadas para satisfacer las fantasías más exigentes, y quienes acuden a comprar lenceria saben, de inmediato, reconocer lo que les atrae. En otras palabras, la gente sabe a lo que va, y sale del establecimiento con lo que estaba buscando.
Esas prendas expresan erotismo – no hace falta indicar por qué – de una forma explícita, es cierto; pero a la vez, representan la intimidad desde una perspectiva velada, de ocultación y jugueteo. No es por nada que a veces se diga que la imaginación se entretiene más con lo que permanece oculto, guardado de la mirada, que con lo que se descubre a la vista; y para el caso de la lenceria sensual, que a veces solamente tapa lo que debe y expone no más que lo que hace falta, el juego de la ocultación y el destape viene que ni mandado a hacer.
Es mera cuestión de gustos, y no hace falta levantar polvaredas alrededor de ello, pero muchas personas prefieren las fotos de chicas en lenceria que imágenes de mujeres, por ejemplo, completamente desnudas. Y esa predilección proviene de que, a veces, a muchos les gusta más imaginar, recorrer los diseños de la lenceria transparente; mientras que la desnudez inmediata no da tanto a la imaginación, y la diversión se reduce a lo explícitamente sexual. Como digo, es cuestión de preferencias.