¿Quién no ha deseado haber tenido en casa un médico, a la mano? Una vez, recuerdo, por lavar un vaso que mi amigo Cabeza usó a sus anchas mas no quiso lavar, me corté un poco la piel sobre el dedo meñique, lo suficiente como para que la sangre corriera y cayera pesadamente en gruesas gotas, que me aterraron tanto a mà como a mi perro, quien huyó en el acto, quizás a raÃz de mi alarido de dolor. Por fortuna estaba en casa mi prima, que trabajaba ya en ese entonces en un consultorio medico, en sus últimos años de estudio. Claro, carecÃamos por completo del instrumental medico para proceder a una curación; y de la valentÃa, inexistente en mi adolorido corazón. Si esa tragedia hubiera acontecido años después - ¡ojalá que no pase nunca jamás! – hubiera mi prima hecho uso sin duda alguna de la orientación suministrada por un medico online, o hubiera corrido un software medico que nos sacara de ese nimio apuro. Sé que exagero, pero no con relación a la tecnologÃa en telecomunicaciones al respaldo de la medicina globalizada: sólo hace falta la voluntad de acceder al conocimiento y hacer uso de las herramientas, como por ejemplo del traductor medico ofrecido por diferentes portales en la red.
No quiero decir – ni lo pienso – que enfermarse hoy en dÃa haya pasado a ser una cuestión secundaria; mucha es la gente aún que permanece marginada de los beneficios de la sociedad, y que perece debido a causas que se podrÃan prevenir con inimaginada facilidad, como, por ejemplo, mediante el saneamiento de zonas o el suministro de agua potable; en fin, lo que quiero decir es que prefiero enfermar ahora en la era de la información que antes. No sé, en al red uno puede aprender mucho de la enfermedad que padece, y hasta perderle, en la medida de lo posible, el miedo. Vale la pena intentar.
medprotranslations 2008-09-02 14:51:02