El deseo de sentarse frente a una PC y obtener una velocidad de acción a lo que dura un suspiro es resultado de un integrante fundamental de nuestro hardware, el mas conocido por el usuario: La memoria.
Desde el comienzo de la primera pc de escritorio hasta las notebook de última generación, el diseño de las memorias ha crecido en busca de la máxima perfomance, para integrarse al ritmo de gráficos exigentes y múltiples operaciones matemáticas de gran complejidad.
El inicio de esta carrera por la velocidad se inicio con las primeras memorias de tipo dram en las primeras 386.
Formatos de memoria como sdram y dimm fueron usados hasta nuestros dÃas en Pentium 3 o Duron cumpliendo con excelente performances.
A partir de la nueva generación de procesadores y placas de video, sumadas a otro tipo de exigencias del usuario demandante de nuevas tecnologÃas , desembarcaron las memorias de tipo ddr y ddr2 pensadas para equipos de avanzada, incluidas lo que se conoce como memoria portatil (o también antiguamente EDO).
Los equipos denominados “clones� cuentan de una memoria de 256 en su armado de fábrica, lo que básicamente es ya un standard que pronto pasará a ser obsoleto.
Y por último sumándose a la vorágine por la velocidad se encuentra la memoria de tipo mmc diseñada para telefonÃa móvil o dispositivos portátiles.
En este caso, incorporarlas a nuestros teléfonos celulares de tercera generación con reproducción de mp3, navegación web o bluetooth , es vital contar con ella debido a una mayor demanda de memoria al ejecutarse diferentes este tipo de programas.
La memoria agiliza el trabajo y cada vez mas rápido lleva al usuario a concluir su tarea.