Si usted quiere ver fotos de ropa a la moda solamente necesita abrir la prensa del dÃa y ojear las páginas en pos de imágenes hasta que encuentre alguna persona de la farándula criolla mexicana; se supone que esa gente sabe mucho de moda en ropa para dama o de ropa de moda para hombre, y sobre qué marcas de ropa de moda conviene más usar o cuáles descartar por vulgares, por corrientes. Aunque, a juzgar por como visten algunas de esas estrellas, podrÃa decirse que la moda no siempre les interesa.
La historia de la moda en la ropa no es un fenómeno precisamente del siglo XX; tendencias y gustos siempre ha habido, y usualmente eran las aristocracias las que, diga usted, en la Europa del siglo XV daban el grito de la moda, que todo buen siervo querrÃa imitar, y que, según su grado de riqueza podÃa lograrlo o no; pues recuérdese que las aristocracias de entonces vestÃan finas prendas engalanadas a veces – con más frecuencia de la que se piensa – con zafiros, rubÃes, amatistas, esmeraldas y toda otra clase de gema. Y claro, si se era un siervo con algo de fortuna, podÃa uno pagar al sastre para que confeccionase un traje “parecidoâ€? al del soberano; el sastre cobraba mucho por trabajar a mano, y la mano no crea un objeto exactamente igual a otro, como sà lo hace la máquina. No habÃa cómo ni pensar en piedras preciosas ni joyas de algún tipo, sólo al alcance de la magnÃfica riqueza de los aristócratas. En fin, según cada bolsillo pudiera, trataba de emular la moda de las aristocracias, y de usar ropas cuya textura y color disimularan la suciedad; ya que no se podÃan poseer muchos, pues eran caros los trajes finos.
Hoy la sociedad del consumo masificado puso al alcance de la masa todo lo que antes estaba reservado a las elites adineradas; y la moda dejó repentinamente de ser dirigida exclusivamente por las aristocracias, pues las masas impusieron sus gustos, y a través de los medios de comunicación, como la prensa, ahora podemos notar que esta de moda en la ropa aquello que la masa dictamine. Hoy más que nunca, se deja percibir que la ropa de moda para mujer tiende hacia el patrón que dictaminan las masas.