Las pinturas de paisajes son uno de los géneros de pintura más populares hoy por hoy. Este género es tan antiguo como la pintura misma, aunque en el arte occidental el género naturalista del paisaje se consolida bastante tarde; alrededor del s. XV empiezan a surgir los paisajes como tema principal, y no como escenarios donde se llevan a cabo los temas centrales de las pinturas. En inglés son conocidos como 'landscapes', vocablo que proviene del holandés 'landschap': pedazo de tierra. Son precisamente los grandes maestros holandeses del s. XVI quienes se convierten en los líderes del género. Entre estos genios, podemos citar a Peter Bruegel (el viejo) como una de las máximas expresiones de creadores de cuadros de paisajes.
La evolución de la técnica y materiales artísticos, sobre todo en óleos, lleva a la culminación del arte realista del siglo XIX, donde a mediades de este el impresionismo da el vuelco que significará el comienzo de la pintura moderna. La importancia del paisaje como tema no puede ser subestimada: uno de los cánones del impresionismo temprano era el salir del estudio en búsqueda de la luz del paisaje al aire libre, la luz del exterior. Uno de los pintores más influyentes sobre los futuros impresionistas y pieza puente entre el realismo y el modernismo, Gustave Courbet, ganó su fama a través de la selección de paisajes rurales que posteriormente sus admiradores retomaron incorporando elementos expresionistas. Posteriormente, artistas plenamente impresionistas como Monet extienden el género hasta incluir el paisaje urbano. Combinando la vida rural con la vida citadina, el impresionismo encuentra en todo su entorno paisajes para pintar de todo estilo.
El paisaje pierde popularidad como géner independiente en el siglo XX. Sin embargo, las fotografías de paisaje son extremadamente populares hoy por hoy, y quizá pueden verse como la continuación de esta línea estilística centenaria.