Puede decirse sin ninguna clase de prevención que, en el desarrollo de la Humanidad, el papel que ha jugado el papel (la utilización doble es consciente y tiene como fin observar que el material blanco de fibras vegetales sobre el cual escribimos a calado tan profundo en la cultura, que ha impregnado nuestro lenguaje) ha ido mucho más allá que la mera posibilidad que ofrece es materia prima para producir, entre otras muchas tantas cosas, por ejemplo, bolsas de papel.
Cuando uno es niño suele llevarse cándidamente la impresión de que todas las cosas ya estaban ahí desde siempre; uno de chiquillo no estima el cambio, ni el paso del tiempo. ¿Y por qué hay que hacerlo cuando apenas se tienen 5 ó 6 años? No hay manera de figurarse que el papel carta que yace sobre la mesa, y sobre el cual se está pintarrajeando, tiene una historia de por lo menos dos milenios que inició en la China, mil años después pasó por árabes a españoles e italianos, se extendió por Francia, y que, desde los últimos 500 años se generalizó paulatinamente hasta llegar a nuestra casa, dentro de libros o cuadernos y papel higienico; o en forma de papel picado, que llueve en las fiestas de cumpleaños o en los estadios de fútbol. Es tanta la cantidad de papel que se produce – y tan medioambientalmente delicada su elaboración – que ya desde mediados del siglo XX, las industrias papeleras (que usualmente deben establecerse junto a ríos y utilizar los árboles de los bosques), estaban afectando muy severamente el entorno. Hoy esas industrias deben observar normas ambientales, que generalmente incumplen. Sin embargo el reciclado de papel es una técnica relativamente sencilla que permite reutilizar las mismas fibras vegetales con las que se elabora el papel una y otra vez, lo que evita afectar tan directamente a los bosques.
Ese papel pintado de colores, que recibe con gusto en su blancura el tono del crayón, es uno de los pilares de nuestra civilización. Y está llegando la hora en la que forzosamente habrá que innovar, porque no todo el papel se recicla; y los bosques siguen cayendo.