Personalmente la cara de payaso me produce ciertos temores que vienen de la infancia; este personaje ha sido recreado por infinidad de hombres y mujeres en todo el mundo como personajes cómicos, tristes, y terroríficos.
En nuestra cultura latinoamericana las imagenes de payasos son asociadas con los circos itinerantes, donde realizan actuaciones exageradas y torpes, recibiendo fuertes golpes, cayendo al piso con sonoridad y hasta metiéndose a la jaula de los leones.
En las fiestas infantiles también es común contratar un show de payasos para la diversión de los niños; ellos son los encargados de llevar el orden de la fiesta y su función es recreativa, organizan juegos y reparten las sorpresas.
Existen fuertes escuelas relacionadas con el movimiento teatral "clown", sobre todo en Brasil, donde aprenden a realizar los malabarismos, las piruetas, el manejo de los zancos, la caracterización de los personajes y todo lo relacionado con el maquillaje para payasos.
También se realizan festivales del movimiento "clown", sobre todo en España, donde nació y tiene gran acogida.
Hay una gran cantidad de payasos famosos, personajes de la ficción que son de clara recordación del público, Krusty, el payaso judío de Los Simpsons, El Joker, traducido como El Guasón, uno de los archienemigos de Batman, Pennywise, la terrorífica creación de Stephen King llevado al cine en la película It y Bozo y su parodia hecha en México Brozo el payaso tenebroso, ácido comentarista televisivo que bajo su disfraz critica toda la sociedad.
Existe también una ONG que hace uso de la figura del payaso como personaje cómico; payasos sin fronteras nació en España como una fundación sin fines de lucro creada por profesionales de las artes escénicas que realizan actividades humanitaria encaminadas hacia la sensibilización y al mejoramiento de las sociedades en conflicto, por medio de sus colabradores que disfrazados de payasos roban sonrisas a grandes y chicos, promoviendo actitudes solidarias.
A pesar del carácter principalmente cómico hay muchas personas que, como yo, temen a los payasos, aunque en algunos casos este miedo se convierte en fobia; su nombre es coulrofobia y los psicólogos atribuyen al maquillaje excesivo y al ocultamiento de la persona trás el disfráz el temor que infunden.
Sea por su función de divertir, de criticar, de ayudar o de asustar los payasos existen alrededor del mundo y esta práctica tan antigua no sólo continúa en auge sino que crece con los años.
EDGAR GARCIA LOPEZ 2008-11-03 16:55:11