En la antigua Grecia se decía que la verdad era perseguida por la filosofía; el bien era buscado por la ética y la belleza por la estética. Una obra de arte, desde la antigua Grecia o antes y hasta la fecha, debe de tratar de reunir esos tres elementos. La venta de productos de belleza en aquel entonces era muy diferente a la manera en la que se comercializa en la actualidad: los productos no eran para uso inmediato en el cuerpo o la cara de una persona sino para crear o restaurar obras de arte. El tiempo siguió y tanto hombres como mujeres trataron de modificar su apariencia para parecer lo más posible a los retratos o esculturas hechas por los artistas de aquella época. Talvez comprar productos de belleza para uso personal empezó a ser un poco mas común. Afortunadamente este concepto siempre estuvo vinculado con la salud, un cuerpo vigoroso y saludable era considerado como bello, es por esto que los productos de salud y belleza eran considerados una misma cosa. Ante esta situación los productos de belleza masculina se centraban en acrecentar visualmente una apariencia física vigorosa.
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