Una mujer que tiene un novio viviendo en el exterior, muy lejos de ella, regresa a su apartamento después de un dÃa de furia: congestión de cabezas en el metro, abundancia de pesadez y calor en el aire viciado, pitidos de carro y bus. Prende la computadora en busca de contacto con su familia. “Feliz cumpleañosâ€?, se intitula en nuevo mensaje de su novio; la mujer abre el correo y un bouquet de rosas salta hasta su rostro. Sólo son fotos de ramos de rosas, con el olor descrito en letras cursivas que se mueven en una lineal animación a lo ancho de la pantalla. Se dibuja una sonrisa inconsciente en el rostro de ella, siente la ternura del enamoramiento al encontrarse agasajada; pero en su interior la virtualidad de este acto, imaginar el abrazo y el beso y no sentirlo, la rasga con lánguida nostalgia. Desea tener a su amante entre los brazos, asà como oler los ramos de rosas blancas directamente.
Es cierto que las distancias son espacios que parecen cada vez más reducidos. Vivir a diez mil kilómetros lejos de la casa materna, siendo un estudiante, ya no representa la lejanÃa que significaba hace cincuenta años. La Internet se presenta como una evolución emancipadora de los medios de comunicación. El sistema de correo y el teléfono han sido medios atenuadores de la lejanÃa entre parientes, por ejemplo. Y la Internet, como posterior a ellos, unifica los medios de comunicación existentes. La Internet ha creado un espacio en donde las fronteras son cada vez más invisibles y los espacios nulos. Trabajar a metros de la oficina, o sin oficina, es una nueva tendencia inherente a este espacio virtual, por citar sólo un caso.
Las fotos de ramo de rosas son de uso frecuente para felicitar a un ser querido por medio del correo electrónico; pero la Web puede servir para un mejor uso, como el de contratar un envÃo de rosas reales - no ramos de flores artificiales - directamente a un domicilio lejano: ramos de flores naturales para novia. Ella sentirá una alegrÃa en su vacÃo de lejanÃa con el novio; tendrá las flores frente a ella como un objeto vivo recordándole que es amada.