Hoy en dÃa las grandes ciudades albergan una cantidad considerable de estudios extraños. Un dÃa escuché a alguien decir, a modo de chiste “Aquà se pude estudiar una maestrÃa sobre cómo mover el dedo meñiqueâ€?. Con el paso de los dÃas esa frase se confirma.
Las consecuencias de especializaciones “especializadasâ€? llevan a que las demandas laborales sean tan exclusivas como sus estudios. Una persona me comentaba que en la entrevista de trabajo, vieron como obstáculo, el hecho de que no hubiese realizado estudios de recepción. Por ejemplo, me decÃa, para recepcion y emision de llamadas, recepcion de pedidos, recepción de productos o acta de entrega de recepcion, será necesario – si acaso – una inducción, pero ¿quién va a hacer una carrera de esto?
En general las carreras universitarias y la especialización de los saberes nacieron asÃ, de las necesidades, acaso ¿era imaginable que se estudiarÃa con el pasar del tiempo carreras como ciencias polÃticas, artes visuales, artes plásticas?
En medio de todo, esas brechas son difÃciles de entrever ¿será necesario volverlo todo una especialización? ¿No será que el empirismo aún tiene validez? La cuestión también es económica, el estudio como negocio es una caracterÃstica propia de la globalización.
Por esto no es de extrañar que para alguien termine siendo un sueño de realización personal llegar a Ciudad de México para estudiar exclusivamente “La recepcion de mercanciaâ€? después de todo, nuestros deseos están mediados por la cultura y la economÃa. No serÃa una sorpresa si surgen estudios sobre cómo vivir en una ciudad sin morir en el intento.