¿Alguna vez un Cristóbal Colón pensó en tener el tiempo en sus manos? Lo dudo. Como dice la muy gastada frase “Todo tiempo pasado fue peor� creer que los grandes inventos son formidables acontecimientos nos hace pensar que siempre seremos, inevitablemente sujetos arcaicos.
El reloj fue uno de esos acontecimientos, más aún el reloj de pulsera. La sensación de portar las horas en un artefacto diminuto a donde quiera que se transporte el cuerpo debió ser algo asombroso, de hecho el escritor Julio Cortázar escribió al respecto en un tono paradójico el famoso texto “instrucciones para dar cuerda a un reloj�. La cuestión es que ya ni eso es necesario: darle cuerda.
Hace dÃas tuve la oportunidad de observar a los hombres que asisten al gimnasio donde voy, empecé a pensar en esto y me situé en sus relojes, caà en cuenta cuán sensuales se veÃan con uno de ellos y cómo cada diseño era tan propio como su personalidad. El trotamundos de mi lado derecho tenÃa de esos relojes diesel para hombre y en efecto él era asÃ: Un hombre diesel. El del lado izquierdo portaba de esos relojes lotus para hombre y era ¡guauuu! “El tipoâ€?. Por momentos me costó trabajo decidir cuál era más espectacular. Al dar un paneo a mi alrededor me vi rodeada de relojes, relojes de pulso para hombre, relojes de pulsera para hombres. Entonces el secreto me fue develado, no es lo mismo un hombre sin un reloj.
Un reloj para hombres es un sello que la contemporaneidad trajo a los individuos de la sociedad actual. Me pregunto qué traerán los “nuevos tiempos�, con frecuencia, se tiene la sensación de haberse inventado todo. Al salir del gimnasio me di cuenta que no, que siempre hay más, la cuestión es llegar a imaginarlo ¿quién lo creyera? Que un reloj llegase a ser un motivo distintivo de la personalidad. Aquà entre nos ¿cómo hubiese sido el reloj de Colón?.