Ante el progresivo desmejoramiento de la situación económica para un sinnúmero de familias que conforman la clase media, han comenzado a salir a flote soluciones propuestas bien sea por entidades bancarias o por intermediarios financieros. La reunificación de prestamos es una de ellas. Veamos en qué consiste y cuáles son sus pros y contras.
Reunificar los prestamos significa unificar todas las deudas como si se tratase de una sola. Por ejemplo, los préstamos personales ostentan más intereses que los hipotecarios. Así, al reunificar prestamos personales con los hipotecarios, quedaría una sola deuda con unos intereses mucho más bajos, es decir, como si se tratara enteramente de una deuda hipotecaria.
Esta modalidad de reunificación de prestamo puede ser una salida a las cuotas altas que una familia debe pagar mensualmente, pues los intereses pueden reducirse de un 20% a un 4%. Sin embargo, la otra cara de la reunificación de prestamos en deuda hipotecaria tiene el agravante de que la familia estará endeudada por mucho más años, sumado a que el endeudamiento final será más alto que el que se tenía, debido a que el usuario deberá pagar los gastos que demande el cambio de operación, es decir, el cambio de la modalidad del préstamo.
En síntesis, la reunificación de préstamos trae como ventaja la rebaja de intereses mensuales - que es el factor al que muchas familias no pueden hacer frente – pasando una deuda personal con un interés del 8 o el 10% y el de un préstamo rápido con un 20% de interés a uno único hipotecario de un 4% mensual. No obstante, debe tomarse en cuenta que es una solución para que las finanzas familiares mensuales alcancen a cubrir tanto el pago del crédito como las necesidades del grupo familia, pero a largo plazo la inversión en esta solución resultará más costosa que lo que se obtuvo con x o y crédito.
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