La ropa ha pasado por tantas adaptaciones y tantos cambios a lo largo del desenvolvimiento de nuestras sociedades, que casi es correcto asegurar tajantemente que cada una de las civilizaciones que ha puesto cimientes en la tierra ha confeccionado su propia ropa de moda y ha sabido ostentar con ella el estatus que solamente las prendas de calidad pueden conferir. Pero haríamos mal si aseveráramos, en cambio, que nuestros padres mayas o aztecas, o incas, muiscas, chibchas o caribes usaban sus ropas debido a las exigencias de la moda tal y como nosotros la entendemos hoy.
Es claro que la ropa compone un texto que esperamos que los demás lean, y en ese sentido, tanto ahora como hace 2000 años, en Centroamérica o Suráfrica, Japón o la Patagonia, la indumentaria ha representado una manera de comunicar determinados detalles sobre la persona que la trae. Por eso cuando uno va a comprar ropa sabe precisamente qué está buscando, pues, como no todos queremos comunicar exactamente lo mismo, existe una prenda para cada tipo de preferencia.
La ropa joven tiende a ser la que más fácilmente se impregna con los mandatos de la moda, mismos que propugnan por la originalidad y la exclusividad; pero en la actualidad globalizada es común ver ejércitos de jóvenes clónicos vistiéndose exactamente igual, pues la moda les comanda el uso únicamente de lo que es aceptable dentro de sus círculos de amigos. Y terminan vistiéndose igualito unos y otros y sintiéndose, eso sí, cada uno muy original. Cosas de jóvenes.
Pero aun la ropa de niños siente también a veces la injerencia de la moda. Causa algo de estupor y no poca gracia ver vestidas a las chiquilinas de tres años con tacones, jeans descaderados y top como blusita. Algunos padres visten a sus hijitas con miniaturizaciones de ropa para mujer, con prendas disponibles en prácticamente todas las tiendas de ropa de algunos países latinoamericanos.
Inclusive la ropa de trabajo, la ropa interior femenina o masculina se inclina a saludar la usanza de la moda, que como suele decirse, nunca incomoda.