Un día encontré un anuncio: diseño baño. Llamé a la persona que lo ofrecía y concretamos una cita. No pueden imaginar el bien que esa persona le hizo a mi toilette. Lo dejó como un cuarto lleno de gracia, un museo de la decoración. Me explicó que no bastaba con tener algunos empaques de sales de baño para relajarnos en la tina, sino que el entorno debía ser una fuente de inspiración diaria. Me preguntó qué pensaba. Dije que ahora catalogo mi baño como el de una estrella de cine. Confieso que esa misma tarde compre algunos trajes de baño con el objeto de recibir las próximas visitas desde mi tina, para que notarán cuan hermoso había quedado aquel recinto.
En las tiendas baño mis ansias con nuevo antojos: un cepillo de dientes que combine con el color de mi baño, una toalla original, unos cuantos accesorios para embellecer este cuarto que tenía olvidado. Puede alguien pensar que en el baño sólo se pasan unos minutos del día y que de nada sirve decorarlo. Pero la verdad es que cada espacio de nuestro hogar debería poseer un estilo propio o uno que complemente al resto de la casa.
Es cierto que el ambiente que otorguemos a nuestra casa, será un estímulo cotidiano en nuestras vidas. Cuando mi cuarto yace desordenadísimo, mi sueño se ve truncado por turbulentas pesadillas en las que trabajo y trabajo sin cesar. Cuando amanezco y noto mis marcadas ojeras, doy un vistazo por la habitación y me doy cuenta de lo horrible e inhabitable que está. Exprésate en tus espacios, modifícales con tus ideas, hazlos tuyos; tendrás días más relajados y amables con la rutina de la cotidianidad.