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Pilar Durante nuestra infancia, quizás la referencia más corriente a las tijeras de sastre provenga de la fantasÃa de los hermanos Jacobo y Guillermo Grimm; cuentan ellos la aventura de un joven sastre que, a fuerza de valor, vence los obstáculos más inverosÃmiles – mata gigantes y rescata a la princesa – cosiendo y tejiendo.
El trabajo de un sastre, aunque lleno de fantasÃa, no despliega en la vida real mayores peligros, y sà mucho de sofisticación, cuyo máximo se expresa en muchos modelos de trajes sastre para dama. Los trajes sastre para dama reúnen en la costura parte de la fantasÃa que ha recorrido la historia de la confección, y en ellos se materializa la creación de un artista que, apenas ahora último, viene reconociéndose verdaderamente como tal: el sastre, ni más ni menos. Cuando se dice “ropa tipo sastreâ€?, se da a entender que el diseño copia la creación de este costurero legendario, que ha puesto sus habilidades con los hilos y la aguja al servicio de la elegancia más refinada. La ropa tipo sastre procura esto: ofrecer distinción entre la multitud.
La ropa tipo sastre tiene un valor agregado contra el cual la ropa ordinaria jamás - ¡y jamás subrayado! – podrá competir: resalta la elegancia y sobriedad de quien lo usa. Por eso numerosas compañÃas prefieren vestir a sus empleados con uniformes sastre, pues el traje tipo sastre destinado a la uniformidad de la compañÃa es la mejor cara que de sà misma a través de sus trabajadores y colaboradores la compañÃa puede dar.