Entrado el pasado siglo XX, cuando la situación del sistema económico imperante estuvo suficientemente madura, a los sectores agrÃcola e industrial de la economÃa se adjuntó el de bienes y servicios. El ejemplo que, aunque burdo, mejor transmite la idea acerca de en qué consiste ese nuevo sector económico es el del servicio a domicilio que prestan las pizzerÃas, por ejemplo. La mercancÃa adquirida no sufre ninguna clase de cambio en el sector de servicios (salvo cuando la pizza llega frÃa o estropeada); solamente se añade a las mercancÃas – que provienen en su totalidad o de la industria o del campo – el valor agregado de un servicio que se ofrece. Los servicios financieros son otro buen ejemplo, ¿cuál es la mercancÃa que ofrece una compañÃa de finanzas? El servicio estatal de empleo es otra expresión de lo mismo, salvo que en este caso, tal servicio persigue una meta socioeconómica.