La sociedad posmoderna o de las comunicaciones, como se la ha denominado, vive en una cultura que está desdibujando los límites de influencia, donde la tecnología está avanzando a pasos agigantados y que genera ciudadanos del mundo. Es una sociedad que tiene cientos de ventajas acompañadas de iguales falencias, donde el canal de televisión que pasa programas de historia, convive junto al que muestra la historia de la cocina japonesa.
Aunque esta sociedad del siglo XXI aún no puede caracterizarse, podemos definir algunos rasgos. Pero su pronto desarrollo y rápidos cambios hacen difícil la tarea.
Podríamos decir que es una sociedad netamente mercantilista, donde el marketing ha invadido todos los sectores y rincones del planeta. Donde le vender ya, mucho y a todos es la premisa de cualquier producto.
En Latinoamérica, uno de los signos culturales que más han resaltado es el crecimiento que ha tenido uno de los deportes que en la historia del planeta está avanzando a pasos agigantados y que es el futbol. Un deporte que se ha convertido en un rey gracias a los medios de comunicación, quienes se encargan de promocionarlo continuamente.
Quizás el único país que ha estado al margen de estos cambios en la historia es uno de los que ha sido marginado ex profeso y es Cuba.
Las comunicaciones entre países han mejorado notablemente gracias a los avances tecnológicos pero se podría decir que cada una de las personas incluidas en esta esfera son parte de una sociedad que es desconocida y anónima para la mayoría de sus integrantes. La comunicación incomunica y cada vez más personas tratan de combatir su soledad.
Internet, tecnología, rapidez, marketing y fútbol. Estos son los integrantes de esta sociedad.
Quizás dentro de algunos años los teóricos y sociólogos puedan llegar a una caracterización, pero mientras los cambios sigan produciéndose será muy difícil estudiarla.