Es mucha la gente que asegura a rajatabla que la mejor vida se la da la gente soltera, que no depende de compromisos y no está atada a responder por nada ni por nadie. La imagen del hombre soltero exitoso ejecutivo o la de la chica soltera, triunfadora en su área y feliz de la solterÃa es un modelo ideológico que hemos aceptado como verdad, pero que no forzosamente tiene que representarla.
Sin embargo el mercado explota esa inclinación social por concebir a los hombres solteros como hombres felices, y a los casados como amohinados presos del destino; o la tendencia que se tiene de imaginar que los chicos solteros la pasan mejor que los que han decidido entrar al matrimonio. Y para esa gente “libre� de ataduras se ofrecen distintas oportunidades y productos, como, por ejemplo, cruceros para solteros o paseos donde el momento de conocer la pareja ideal puede aparecerse en cualquier momento; pues, al fin y al cabo, en los viajes para solteros nadie tiene pareja, y la razón que lleva a todos a tomar unas vacaciones para solteros estriba en que todos esos solteros quieren conocer gente soltera también.
Y lo que uno descubre es que muchos de esos solteros estaban buscando solteras, o viceversa, y que, después de todo, no era al fin y al cabo tan maravilloso ser soltero, pues la solterÃa es la búsqueda constante de algo, que resulta siendo, a la postre, ni más ni menos que una pareja, alguien que buscaba compañÃa, tanto el uno como el otro, y que la halló una noche en la playa bajo las estrellas...