Entre los recuerdos de infancia y adolescencia de muchos jóvenes adultos permanecen imágenes de anaranjadas películas en donde la historia se desarrollaba en el oeste americano y la frontera con territorio mexicano. Héroes sin nombre, errantes entre actitudes generosas y siniestras; malvados con pasados traumáticos; caracterizaciones de personajes prototipos del Western Americano, pero puesto en otros contextos significativos.
Bastantes de estos recuerdos rememoran imágenes propias del Spaguetti Western, subgénero del Western, en donde los personajes fluctúan entre actitudes tan disímiles, pero tan humanas, como la mezquindad, la avaricia, la solidaridad y la bondad. Sin embargo, recursos como la caricaturización de los personajes que se enfrentan o compiten entre sí, los aliviana de poseer un carácter meramente dramático y les concede un aire satírico. El desarrollo de las historias del Spaguetti Western se enmarca dentro de la utilización de elementos del Western, pero re-significados a través de recursos sonoros y estéticos.
La trilogía del dólar de Sergio Leone reúne tres de las películas del Spaguetti Western más recordadas. Clint Eastwood, su despreocupado caminado, su mirada certera y compasiva, en el Bueno, el Malo y el Feo; acompañado de Lee Van Cleef con ojos híbridos de águila y zorro, tal como es la maldad y de un gracioso y pícaro Feo, personificado por Eli Wallach.
Estéticas y personificaciones que estaban ya presentes en “Por unos dólares más” (1964), película posterior a “ El bueno, el malo y el feo”, en donde Van Cleef juega el rol del retirado Coronel Mortimer, quien busca más que dinero venganza y Eastwood da vida a El manco, un caza-recompensas que pondrá los ojos en el mismo lugar en el que los tiene fijados el viejo zorro Mortimer.
“Por un puñado de dólares” o, también conocida “La muerte tenía un precio”, fue la segunda de la trilogía, lanzada en 1965. En ella, Eastwood representa a un “héroe” sin nombre que, además de trabajar para el mejor postor sin ningún temblor en la conciencia, ayudará a un pueblo olvidado a sacarse de encima a los truhanes que lo subyuga.
Tres clásicos de un subgénero que siguen causando emoción y que ya son símbolo por antonomasia del Western. ¿Quién no asocia el western con la composición principal del Bueno, el Malo y el Feo?