Ya se ha escrito anteriormente acerca de lo que me dispongo a escribir ahora yo, pero me anima el mismo sueno azul que a todos. Busco la gloria en este asunto, ese es mi sueno ¿Sueno azul? ¿A qué sueno? Sin la Ñ es imposible identificar, en un texto, si es de sonido o de ilusiones que estamos hablando; del desplazamiento de ondas sonoras en el aire o del sueno de morfeo, que a propósito debiera escribirse con mayúsculas, pero sin la Ñ, ¿para qué la mayúscula?
El uso, introducido por la Internet, de buscadores de información ha producido un efecto nocivo en la ortografÃa de algunos idiomas. Supongo que todos los idiomas (menos el inglés, para el cual se diseñan principalmente los teclados) deben enfrentarse a situaciones similares, en las que el sueno latino es, quizás, una tonada de Celia Cruz, q.p.d. Escribir sueno con serpientes es diferente en todo su sentido de “sueño con serpientesâ€?, paradójicamente, sonada canción del músico cubano RodrÃguez.
Me parece que es clara mi posición; estamos perdiendo la batalla, porque las nuevas generaciones no van a reparar en semejante majaderÃa (trastornos de sueno o trastornos de sueño, es lo mismo, ¿qué más da?) y, además, la convergencia tecnológica fuerza esta clase de cambios, y no deberÃa extrañarnos que nuestros descendientes hayan de entretenerse con el equivalente futuro de bailando por un sueno 3 o que, lo que es decir lo mismo, la Ñ caiga relegada cuando sumo a su uso estrictamente literario, donde seguro, todas las letras – y los escritores – la sabrán acoger como se lo merece.