No suelo pensar en la contaminación de suelo. Es un tema que poco he explorado y al que quizás no le he dado la importancia que se merece. Por ello, este artÃculo tratará brevemente la contaminación de suelos y sus implicaciones.
Luz D. Ruiz, ingeniera agrónoma de Ceres Colombia, explica que el suelo es susceptible de degradación cuando en él se acumulan ciertas sustancias a un alto nivel. Cuando las sustancias alcanzan niveles de concentración elevados, devienen tóxicas para los microorganismos que se hallan en el suelo. En sÃntesis, lo anterior es una degradación quÃmica que genera la pérdida parcial o total de la fertilidad del suelo.
El analisis de suelos nos habla de dos tipos de contaminación: la contaminación natural y la contaminación antrópica. La natural, radica en la concentración de toxicidad que se encuentra en algunos elementos metálicos, presentes en los minerales propios de algunas rocas, a través de la evolución del suelo. Debido al avance de la concentración residual de estos metales ocurre paulatinamente el paso a especies de mayor influencia sobre los vegetales y el entorno. También, los fenómenos naturales son potencialmente importantes factores contaminantes del suelo. Por ejemplo, un volcán activo puede llevar al suelo altas cantidades de sustancias contaminantes, como cenizas y metales pesados.
La contaminación más común es la llamada “antrópicaâ€?. Esta se refiere a la causada por la acción del hombre. AsÃ, un suelo industrial posee altas concentraciones de sustancias quÃmicas que lo alteran. También la acción de los agroquÃmicos en los cultivos, además de alterar la calidad de los frutos, es dañina para el suelo que es el que recibe constantemente las sustancias contaminantes. Una de las consecuencias más conocida de esta contaminación es la lluvia ácida.
Toda esta contaminación, sobre todo la antrópica, produce en el suelo cambios negativos arduos de modificar. Las personas dedicadas al tratamiento de suelos se encargan de detectar la presencia de agentes contaminantes y de definir el nivel de concentración de estos, para trabajar posteriormente en la difÃcil recuperación del suelo.