Casi todas las entidades bancarias se sienten muy contentas cuando uno de sus clientes pide información acerca de cómo solicitar tarjeta de crédito. Una solicitud de tarjeta de crédito es algo que pocos bancos u otras formas de entidades financieras dejarÃan pasar, pues la tarjeta de credito es una llave abierta al consumo, para cuya administración se requiere de una consciencia muy clara con relación al propio poder adquisitivo; algo que pocas personas de la sociedad de consumo conocen.
De ahà que sean varios los establecimientos comerciales que anuncian: “Aquà aceptamos tarjetas de crédito de todo tipoâ€?, pues es la forma de tocar los impulsos del comprador que sabe que puede comprar prácticamente sin lÃmites. El problema usualmente aparece cuando llega el momento de pagar los créditos que se cargan. Si usted es un adinerado o una millonaria, consensuará con el resto de afortunados en que el dinero plástico es la mejor forma de moverse hoy en dÃa. Ese dispositivo en el bolsillo se traduce en mercancÃas cada vez que se desliza por el lector; de ahà que la tarjeta de crédito Visa, como muchas otras, haya ganado – publicidad mediante – tanta aceptación entre las personas, muchas de las cuales, como se mencionó lÃneas atrás, no tienen el carácter suficientemente recio como para manejar responsablemente sus hábitos de consumo.
Pero la gente promedio prefiere pasar por sobre las indicaciones y acumula solicitud tras solicitud de tarjetas de crédito, muy a sabor de los bancos; como si tener ese objeto fuera sinónimo de bienestar. Es una herramienta útil, sin duda la tarjeta de crédito; como también lo es un martillo mecánico o un microscopio electrónico, y no todos tenemos que tener uno.
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