Aunque erróneamente se le otorga a Alexander Graham Bell la invención del telefono, fue un inmigrante italiano, Antonio Meucci quien patentó 16 años antes que Bell y que estiman que el escocés robó de las oficinas de Western Union, empresa para que la trabajaba y que habÃa rechazado el aparato de Meucci.
La historia cuenta que Meucci fue quien le dio vida por primera vez a los telefonos fijos pero, imposibilitado de pagar la patente por los grandes problemas económicos por los que pasaba, registra el invento en 1871 (aunque lo habÃa creado en 1860). El italiano antes de ir a la oficina de patentes habÃa llevado su creación a la empresa de telégrafos Western Union, quienes rechazaron el invento.
Aunque se desconoce cómo Bell logró apoderarse del modelo, su vinculación con la empresa era evidente, ya que trabajaba para ella. Con estas pruebas, el Congreso de Estados Unidos reconoció mediante una resolución del 11 de junio de 2002, que Antonio Meucci como creador, aunque Alexander Graham Bell se benefició con las ganancias.
Desde la creación de los telefonos antiguos que vendÃa Bell hasta nuestros dÃas ha pasado mucho tiempo y se han generado muchos cambios.
En la antigüedad sólo los adinerados tenÃan telefonos o se podÃan encontrar de y en los hoteles, pero hoy es posible contar con más de un aparato en casa e incluso tener telefonos móviles.
Gracias a este dispositivo se transformó la sociedad moderna, que sigue generando nueva tecnologÃa, que nos permite contar con telefonos satelitales, los cuales funcionan en cualquier parte del mundo.
En un poco más de dos siglos este invento revolucionó y se estableció en el mundo. ¿Podrá existir algún dispositivo que lo reemplace?